Niebla de polvo y cúrcuma

Una niebla espesa de gotas de vapor y polvo invade nuestras fosas nasales, huele a cúrcuma y a tierra. Tras el velo neblinoso las personas y los objetos se tornan indefinidos, como las letras para un miope. Caminamos torpes y desorientados hacia el taxi que nos llevará al que será nuestro hogar en los próximos doce meses.

En Kauz Khas, los enormes chalets construidos en laberínticos pasajes delimitados por grandes arboledas no tapan una miseria que desborda las calles y la imaginación de los turistas.

Los perros dormitan apostados junto a las bolsas de basura roidas. Cuando cae la noche, los mercaderes, los conductores y el personal de seguridad de las casas juntan maderas y hacen hogueras para calentarse. Los caminantes nocturnos portan palos pasa asustar a los canes que hambrientos ladran y les persiguen.

Mi compañera de piso, P.,  relata como sus abuelos trabajaban en el campo gallego, “pasaban penurias: el hambre, el duro trabaja del campo, sin embargo, eran felices; ahora tenemos comodidades materiales, pero no lo somos”, reflexiona.

“El hombre ha sido educado de tal forma que está condenado a la frustración”, asegura P., su metas son tal altas que unos años después, digamos a los treinta, uno hace balance y resulta demoledor, lo que le sume en una niebla mucho más espesa de la que nos recibió en Delhi: la angustia, la tristeza, la depresión.

Para Q. la llave consiste en “la técnica del avestruz”: “Es la que se le atribuye a esta ave de esconder la cabeza ante el peligro: desentenderse, evadir, esquivar, dar de lado o dar la espalda, zafar el cuerpo, que todo se resume en una conducta de huirle a la situación”.

A continuación no voy a citar a un gran filósofo, o quizá sí, porque filósofo no es otro que quien busca respuestas a las preguntas de la vida, partiendo de una situación de intencionada y humilde ignorancia: “You are too concerned with what was and with what will be. Yesterday is history, tomorrow is a mistery but today is a gift, that is why it is called the present” (Kung Fu Panda, Disney). La mirada en el presente permite al personaje animado cruzar las limitaciones “mentales”, aquellas que él mismo ha construído y que están fundadas en el miedo, en los prejuicios propios y en las opiniones de los demás.

El best seller estadounidense Stop Thinking, Start Living nos invita a ser conscientes de que somos los productores de nuestros pensamientos, de que, como un dios omnipotemte, creamos nuestra manera de reaccionar emocionalmente ante los eventos externos, pues a cada pensamiento el ser humano (su alma, o como queramos llamar a ese lugar en nuestro interior que va más allá de lo corpóreo) responde con una emoción.

Hay días en los que la niebla se disipa, y uno puede contemplar los rayos de sol bajando como bastones de luz desde las frondosas copas de los altos árboles; las ardillas, graciosas, corretean de un lado a otro y los perros dormitan sobre el camino, respirando suavemente, con los hocicos satisfechos gracias a una mano amiga. Una tímida mujer vestida con un colorido sari hace equilibrios mientras traslada ladrillos de un rojo intenso en su cabeza. Los vendedores callejeros preparan deliciosos Uttapan y Samosa.

Quizá no seríamos conscientes de la ausencia de la niebla, de la nitidez,  si nunca estuviera presente. Del mismo modo las vidas aciagas que describe P. parecen colmadas de satisfacción, los que las viven conocen las duras horas de trabajo y también el descanso. Podemos huir como una avestruz o afrontar la vida con el convencimiento de que la felicidad no es un estado de ánimo, sino una decisión personal.

Nueva Delhi (20 de enero de 2014)

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3 pensamientos en “Niebla de polvo y cúrcuma

  1. Buenos días Beatriz,
    Por fin en tu destino. Seguro que estás bien y todo lo que veas vivas, sientas y captes con tu cámara será una experiencia sin igual.
    Seguiré tú blog, será para mi la mejor manera de saber de cerca y a día de hoy como es el país, y sus dos caras, del que me gustas leer y en el que habitaron personajes que me inquietan: Gandhi, Buda, Siddartha y su Kamala, etc. Antonio

  2. Coincido en gran parte con P. Me ha encantado tu entrada, con un aire a crónica. Eso ayuda a que podamos sentir lo que tú sientes cuando recorres esas calles. ¿Para cuándo la próxima?

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