“Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos” Pablo Neruda

Perros en ConnaughLa historias de amantes son irrecuperables, como una prenda blanca machada de vino tinto. El cerco que señala su presencia despierta el recuerdo de lo perdido, de lo irrepetible: el pasado.

(Recuerdos de charlas hasta el alba, güisqui y sábanas alborotadas de deseo).

Aunque intentamos remar hacia adelante, como en la parábola final del Gran Gatsby (Scott Fitzgerald), la corriente nos aleja cada vez más de nuestro objetivo: el pasado se ha escapado sin que nos demos cuenta y ahora es como la visión de la estela del mar: breve, intensa, inaprensible.

Apenas un pestañeo y estamos en otro lugar y en otro tiempo, y ya no somos los mismos. Como extraños pero conocidos, animales domésticos abandonados a su suerte en las anacrónicas calles de Nueva Delhi, durmiendo sobre enormes sacos de telas y buscando una mano amiga que nos de alimentos.

Los niños chapotean en los charcos de barro con sus harapos y se arrojan a los pies de los escasos transeúntes blancos que reaccionan asustados, abofeteados por la visión de una miseria que en Europa se esconde en los suburbios. La pobreza inunda las calles como un río desbordado. Su incontinencia alcanza cada callejón y el flujo espeso y pestilente lo contamina todo.

Millones de personas van de un lado a otro por las calles de la superpoblada metrópoli, ¿a donde se dirigirán? se preguntaría Kapuscinsky. Uno puede intentar adivinar: que aquellos mejor vestidos se dirigen apresurados a los edificios del gobierno de Connaught Place, o tal vez a la sede de alguna empresa de Gourgaon; el resto, la mayoría, vagan de un lado a otro, la tez morena y ajada abrazada por una bufanda, comerciando con frutas, ropas, utensilios de limpieza o artesanía que transportan en carros de madera apostados sobre delgadas bicicletas.

Entre el ruido de las bocinas de los vehículos el pensamiento discurre de manera dificultosa, como el tráfico, lento y desordenado; “nosotros, los de entonces ya no somos los mismos”. La estadística y la filosofía no lo permitirían; estamos en otro momento, en otro lugar, en otro continente: en otro río.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s